*Magic Astrid Potter!!
John Nash nació el 13 de junio de 1928 en Virginia, E.U. Hijo de un ingeniero y una maestra, tuvo la típica infancia que puedes imaginar par un chico con inteligencia por encima de la media: aprendió a leer muy pronto, era incapaz de prestar atención en clase, sacaba malas notas y pasaba olímpicamente por encima de la disciplina. ¿El problema? Que no tenía amigos. Era un poco antisocial, pero muy listo.
Ingeniero y químico de profesión, apostó por las matemáticas después de la Segunda Guerra Mundial. Ingresó a Princeton con una carta de recomendación de sus profesores que contenía una sola línea: “Este hombre es un genio”. Sólo tenía 20 años cuando se quedó en Princeton, el edén de las matemáticas, donde también trabajaban Einstein, Oppenheimmer y von Neumann.
Nash no se hizo mundialmente conocido hasta que ganó el Nóbel, 45 años más tarde, y es que se pasó tres décadas sumido en la esquizofrenia: cuando tenía 29 años se le diagnosticó una esquizofrenia paranoide que lo dejó prácticamente marginado de la sociedad y del trabajo. No quiso hablar de ello al recibir el Nóbel, pero en agosto de 1996, en un congreso de Psiquiatría, relató la dolorosa historia de una enfermedad que anuló sus capacidades durante la mitad de su vida.
Nash declaró que la búsqueda de la racionalidad como ideal lo hundió en la locura. El miedo a la mediocridad hizo que se embarcara en un proyecto demasiado ambicioso; acabó desestabilizado física y mentalmente y empezó a tener delirios tipo mesiánico, político y religioso. Oía voces, deliraba…
Durante esos 30 años, perdió la razón y sus facultades intelectuales. Fue de un país a otro, de hospital en hospital y se dedicó a deambular como un fantasma por la universidad.
En 1990, a los 62 años, renació milagrosamente. En una conferencia de aquellas a las que solía acudir contradijo con asombrosa lucidez al ponente, y así se reinsertó en la vida. Hubo mucha polémica con su nominación al Nóbel, pero prevalecieron su valía y su cerebro fuera de serie. John Forbes Nash no deja de ser un ejemplo increíble sobre los misterios de la mente y el alma humana.
PSICOLOGIA
Elizabeht Cuenca Rendón
Beatriz Rangel Velasco
Margarita Rangel Velasco
Editorial Thomson
Pág. 168