Siempre había soñado con poder un día encontrar a un príncipe encantado que a pesar de todo me pudiera amar. Siempre lo había deseado desde siempre lo esperé ha llegado el día anhelado porque siempre te busqué. Mas cabe mencionar que yo no te he encontrado aunque siempre te busqué eres tú quien ha llegado. Un día se me ocurrió que nunca me encontrarías pensé la posibilidad de que ni siquiera existías. Entonces pensé que podría ser posible que hubiera alguien para mí que podría hacerme feliz. Imaginé a un hombre alto, guapo y amoroso no pensé en su nombre pero era respetuoso. Negros eran sus ojos negro era su cabello su profundo mirar y su sonrisa eran lo más bello. Delgado, simpático, caballeroso tierno, dulce y generoso. Inteligente, detallista gracioso, simpático y formal todo lo anterior parecía hacerlo irreal. Como requisito final estaba que fuera un poco mayor aunque mucho no importaba sólo quería su amor y que muy bien me tratara. Alguien con quien pudiera tomarme de la mano alguien que me quisiera no sólo para pasar el rato. Alguien con quien ver el cielo y despegar los pies del suelo alguien que al besarme me haga alcanzar las estrellas y que me haga sentir que son posibles todos mis deseos. Alguien que me abrace mientras miramos la luna me cuide y me proteja y me hable con ternura. Percibí que la imagen mental que tenía del hombre perfecto parecía ser irreal pues no tenía defectos. Pero se ha cumplido aquella profecía que pareciendo falsa promesa entre sus líneas decía: "Ya acontecerá lo que creías que no podía acontecer" y hoy que estás conmigo casi no lo puedo creer. Parece todo un sueño del cual no quiero despertar eres mi sueño imposible hecho realidad.