Ella estaba con él... A su frente pensativa y pálida,
penetrando al través de las rejas de antigua ventana
de la luna naciente venían los rayos de plata,
él estaba a sus pies, de rodillas, perdido en las vagas
visiones que cruzan en horas felices los cielos del alma!
Con las trémulas manos asidas,
con el mudo fervor de los que aman,
palpitanto en los labios los besos, entrambos hablaban el lenguaje mudo sin voz ni palabras
que en momentos de dicha suprema,
tembloroso el espíritu habla...