viernes, 04 de febrero de 2011

  

Un día como hoy (algunas fuentes indican que fue el 28 de abril) pero del año 1402, nace en Texcoco (actualmente un municipio del Estado de México, en la República Mexicana) el poeta Netzahualcóyotl, quien también fue monarca (tlatoani) de la Ciudad-Estado de Tetzcuco en el México Antiguo.

Su nombre, Netzahualcóyotl, significa "coyote hambriento" o "coyote que ayuna", aunque al nacer, le habían puesto por nombre Acolmiztli, cuyo significado es "León fuerte".

El tlatoani de Texcoco también fue un magnífico arquitecto y bajo su dirección fueron construidos templos, palacios, jardines, calzadas y diques que separaban las aguas salobres del agua dulce de los lagos; albarradones que evitaron las inundaciones y obras destinadas a llevar agua a la Ciudad de Tenochtitlán.

Los jardines, cuya construcción fue dirigida por Netzahualcóyotl han sido comparados con los jardines colgantes de Babilonia.

Su poesía nos hace reflexionar acerca de la efimeridad de la vida, y de apreciar la belleza en las cosas más sencillas.

 

Yo lo Pregunto

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
Nada es para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.

 

Percibo lo Secreto…


Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
De cuatro en cuatro nosotros los hombres,
Todos habremos de irnos,
Todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
Hace giros la tristeza
De los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
Águilas y tigres,
Aunque fuerais de jade,
Aunque allá iréis,
Al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
Nadie habrá de quedar.

 

¿A dónde iremos?

¿ A dónde iremos
donde la muerte no existe?
Mas, ¿por esto viviré llorando?
Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá por siempre.
Aun los príncipes a morir vinieron,
Los bultos funerarios se queman.
Que tu corazón se enderece:
Aquí nadie vivirá para siempre.

 

Un Recuerdo que Dejo

¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos




Mi hermano el hombre

Amo el canto de zenzontle
pájaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero más amo a mi hermano: el hombre

 

Fuentes:
http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/efemerides/febrero/conme4.htm
http://wikipedia.com
http://los-poetas.com

 

 


Publicado por Astrid-Potter @ 11:09 AM  | Poesía
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